martes, 29 de abril de 2008

La saga de la Directiva Bolkestein: el TJE impone una discriminación salarial y social

Carlos Ruiz Escudero - Coordinador Comisión Servicios Públicos de ATTAC España
Uno de los puntos más polémicos del texto original de la denominada Directiva Bolkestein, y que provocó por ello una fuerte contestación social y sindical, era el “principio del país de origen”, mediante el cual serían de aplicación a los trabajadores desplazados a otro país las reglas y legislación laboral del país de que procedían, en lugar de las propias del país de acogida donde prestaban sus servicios.

Debido al riesgo obvio de que este principio se empleara para provocar una discriminación salarial y laboral (“dumping”, en término anglosajón) del personal desplazado con respecto a las condiciones vigentes para los trabajadores del país de acogida -aprovechando para ello las grandes diferencias existentes entre los países que integran la Unión, especialmente en los de reciente incorporación- se alcanzó un acuerdo de compromiso en el Parlamento Europeo. Se anulaba esta cláusula, que se sustituía por la de “libertad de establecimiento y de circulación de servicios”, sin llegar a establecerse explícitamente que prevalecería siempre la legislación y normas del país de acogida.

Se otorgaba asimismo al Tribunal de Justicia Europeo (TJE) un papel relevante a la hora de interpretar las muchas partes intencionalmente ambiguas de esta Directiva, lo que conllevaba que una cuota importante del poder de regulación pasara del Parlamento democráticamente elegido a un organismo técnico-jurídico supuestamente neutral, de hecho muy sensible a los intereses y a las presiones de las empresas

A pesar de estos riesgos inherentes, denunciados por numerosos movimientos sociales y partidos minoritarios europeos (como la Izquierda Unida / Izquierda Nórdica Europea, GUE/NGL), este acuerdo satisfizo, no obstante, a los principales partidos europeos, así como a la poderosa Confederación Europea de Sindicatos (CES), lo que llevó a la definitiva aprobación de la Directiva de Servicios en el mercado interior por parte del Parlamento y Consejo europeos a finales de 2006

Sin embargo, como era de temer, se han producido recientemente tres sentencias del TJE, los denominados casos Viking Line, Laval/Waxholm y Rüffert, que suponen de hecho la aplicación del supuestamente abolido “principio del país de origen” y la legitimación del temido dumping salarial, lo que representa una nueva grave deriva del derecho comunitario europeo :

- 11 diciembre 2007: el TJE condena una acción sindical llevada a cabo en Finlandia, que se oponía a que un armador finlandés, Viking Line, rematriculara un ferry en Estonia, para aplicar así a la tripulación las condiciones salariales y laborales estonias, claramente inferiores a las existentes en Finlandia

- 18 diciembre 2007: el TJE condena de nuevo a los sindicatos, esta vez en Suecia, por intentar bloquear los trabajos de una empresa letona, Laval, subcontratada por una empresa sueca en Vaxholm, que se negaba a aplicar las condiciones del convenio colectivo sueco del sector a los trabajadores letones

- 3 abril 2008: el TJE condena al Estado de Baja Sajonia, Alemania, por intentar imponer el salario mínimo vigente para las empresas encargadas de la ejecución de un contrato con la Administración Pública . El TJE daba así la razón a un subcontratista polaco, trabajando para la empresa alemana Rüffert, que pagaba a sus obreros salarios inferiores al 50% de lo estipulado por el Estado.

En los tres casos, la razón de fondo empleada por el TJE para justificar su decisión, que promueve de hecho el dumping salarial, ha sido la misma : el derecho comunitario prohíbe cualquier medida “susceptible de hacer menos atractivas” las condiciones aplicadas a una empresa de un Estado Miembro (EM) de la UE que presta sus servicios en otro Estado Miembro, dado que eso “constituiría una restricción a la libre prestación de servicios” o a “la libertad de establecimiento”, las cuales se consideran entre las “libertades fundamentales garantizadas por el Tratado de la Unión”. Este argumento es totalmente inaceptable, pues conduce a minusvalorar lo social en esta lógica neoliberal, ya que, obviamente, cualquier avance social en un país, torna, en cierto modo, el mercado “menos atractivo” para las empresas compitiendo en el mismo.

Tampoco ha sido de ninguna utilidad en estos casos la famosa Directiva 96/71 de la UE, que regula las condiciones laborales del personal desplazado de un EM a otro, dado que el TJE ha precisado que “esta Directiva tiene como objeto la libre prestación de servicios” y no, como a menudo se interpreta, la protección de los trabajadores afectados. Esto muestra la clara deriva neoliberal del TJE, puesto que la Directiva 96/71/CE no es una norma de desarrollo de la libertad de establecimiento comunitario. Todo lo contrario: es una norma de garantía de los trabajadores que intenta evitar, claramente, el “dumping social”, en relación al derecho de libre circulación de las personas. Así se indica en forma clara en su parte introductoria: “el fomento de la prestación transnacional de servicios requiere un clima de competencia leal y medidas que garanticen el respeto de los derechos de los trabajadores”. Por tanto, los derechos de los trabajadores que se contemplan en la norma comunitaria no son una excepción a la libertad de establecimiento empresarial y a la libre contratación de empresas: son una garantía de los derechos de los asalariados a fin de evitar rebajas salariales generalizadas con el uso intensivo de la libre circulación.

En la sentencia recaída en el asunto Rüffert prácticamente no aparece ninguna referencia al interés general y a los derechos de los trabajadores como elemento justificador de la limitación del derecho a la libertad de establecimiento. Y es esa omisión –más allá de los argumentos jurídicos- lo que resulta altamente preocupante en el pronunciamiento. Después de los asuntos Viking Line y Laval parece claro que la libertad de establecimiento –que no es más que una concreción parcial del derecho de libertad de empresa a nivel comunitario- se sitúa un peldaño más arriba que los derechos sociales. Los derechos individuales y colectivos de los trabajadores, por tanto, no pueden afectar a ese sacrosanto derecho comunitario.

Como dato adicional, el TJE ha basado su decisión en estos casos no solamente a la luz de las Directivas de Servicios y del personal desplazado, sino aplicando asimismo artículos concretos del tratado de la UE, el 43 en el caso Viking y el 49 en los otros dos casos.

Conviene resaltar que ambos artículos han sido incluidos en el Tratado de Lisboa, en curso de ratificación por los EM, lo que significa que no bastaría con enmendar una o varias Directivas para resolver el problema planteado por las sentencias en cuestión, sino la necesidad de revisar todos los tratados en vigor de la Unión (y muy en particular los artículos invocados por el TJE en justificación de sus decisiones), a fin de restablecer la primacía de los derechos sociales sobre la libertad de comercio.

Aunque esto sea difícil, se torna totalmente necesario para evitar una futura desaparición de lo que resta del modelo social y económico europeo, puesto que, en definitiva, se está intentando una reversión del pacto social del estado de bienestar, a fin de conseguir una redistribución negativa de rentas a favor de los más opulentos. Y no es una lógica nueva: el proyecto de Directiva Bolkestein o algunas afirmaciones del reciente Libro Verde para la Modernización del Derecho del Trabajo están poniendo en evidencia la tendencia de las instituciones europeas a desmontar las tutelas sociales comunitarias.

Pocos gobernantes hoy en cualquier país europeo (salvo, por supuesto, Berlusconi, al que cabe sumar algunas propuestas puntuales de Sarkozy o, en nuestra casa, algunas reflexiones de la lideresa liberal Esperanza Aguirre) tendrían los bemoles de argumentar que los derechos individuales de los empresarios deben prevalecer sobre los individuales y colectivos de los trabajadores. Si alguien se presentara ante el electorado diciendo que está bien que los asalariados procedentes de otros países de la Unión menos desarrollados económicamente que trabajan en el país de que se trate cobren menos que los nacionales o que no pueda hacerse huelga para impedirlo, quizás se suicidara electoralmente. Sin embargo, ése es el futuro que están diseñando determinadas altas instancias comunitarias, sin que esas políticas –ni esas instancias- sean refrendadas directamente por las urnas.

Quizás ha llegado el momento de dar el gran salto: de recordar –y plasmar en textos normativos- que Europa no es –o mejor dicho, no debe ser- un simple mercado, sino un espacio común de libertades.

(basado en la declaración de Francis Wurtz, Presidente de GUE/NGL en el Parlamento Europeo el 22/04/2008 y en el artículo de Miquel Falguera Baró, de la misma fecha, en el boletín digital COMFÍA de CCOO)

sábado, 26 de abril de 2008

ATTAC propone a los sindicatos denunciar conjuntamente las políticas económicas neoliberales


El 17 de abril ATTAC España presentó en las sedes federales de los sindicatos UGT y CC.OO. sendas cartas y documentación anexa dirigidas a emplazar a estos agentes sociales a iniciar un nuevo proceso de diálogo social, una vez concluidas las elecciones generales y constituido el nuevo gobierno del PSOE, que permita establecer posiciones conjuntas de denuncia del desmantelamiento del modelo social europeo, promovido por las actuales políticas económicas neoliberales que se llevan a cabo en el seno de la Unión Europea, y que también se producen en nuestro estado.

El escrito fue elaborado conjuntamente por las comisiones estatales de Justicia Fiscal Global y Servicios Públicos, y llevaba la rúbrica del Coordinador de ATTAC España, Carlos Martinez. En nombre de ATTAC España, entregaron el documento Carlos Ruiz, coordinador de la Comisión de Servicios Públicos, y Ricardo Zaldívar, portavoz del Consejo Científico de ATTAC España.


CARTA DIRIGIDA A LAS ORGANIZACIONES SINDICALES DEL ESTADO ESPAÑOL POR PARTE DE ATTAC ESPAÑA ANTE EL NUEVO PROCESO DE DIÁLOGO SOCIAL QUE SE HA DE ABRIR EN ESPAÑA TRAS LAS ELECCIONES GENERALES DEL PASADO 9 DE MARZO DE 2008

Estimado/a Secretario/a General:

Tras las elecciones generales celebradas recientemente, consideramos sumamente oportuno el iniciar con todos los agentes sociales un proceso de diálogo social que permita alcanzar los correspondientes acuerdos necesarios para llevar a cabo una mejora de aquellos aspectos de nuestro entramado social que resultan de especial incidencia para amplios sectores de la ciudadanía, sobretodo para los de menor poder adquisitivo.

Destacan, en este aspecto, los servicios públicos y, en general, la infraestructura de protección social, que deberían proporcionar a la ciudadanía una mayor calidad de vida al garantizar un mejor y más amplio acceso a servicios básicos como la salud, la educación, las pensiones, la ayuda a las familias y la atención a las personas dependientes.

Los servicios públicos se establecieron para satisfacer las necesidades de las personas, no para el comercio y el beneficio económico y no pueden regirse por criterios de rentabilidad sino de interés social. De acceso universal, mantenidos por una fiscalidad solidaria, representan uno de los derechos sociales más significativos alcanzados por la ciudadanía a lo largo de la historia y son indispensables para luchar contra las desigualdades sociales y territoriales. La provisión de los servicios públicos se desarrolla atendiendo a las necesidades sociales del ciudadano y no a su capacidad de pago, según las leyes del mercado. Por su propia naturaleza de bien público no deben ser liberalizados ni privatizados: servicios 100x100 públicos

La crítica constante al funcionamiento de los servicios públicos ha conseguido que una parte importante de la sociedad acepte la falacia de que éstos serían mucho más “eficaces” si se entregaran a la competencia del mercado. No dudamos que haya que perfeccionar la eficacia de los servicios públicos. Para ello es ineludible ampliar su financiación y mejorar la calidad y el acceso de todos en condiciones de igualdad. En este sentido es urgente aumentar los impuestos a las rentas del capital y ampliar los recursos necesarios para estas mejoras, al mismo tiempo que reforzar su carácter público. No podemos permitir que el deterioro actual de los servicios públicos sea utilizado como argumento para permitir que se los apropien las transnacionales.

Pensamos que el primer paso en la dirección de mejorar nuestros servicios públicos es avanzar hacia un sistema fiscal justo y progresivo que cumpla funciones redistributivas y proporcione ingresos fiscales públicos suficientes para financiar las inversiones y el gasto corriente que demandan la prestación de los mismos. Los documentos adjuntos de ATTAC, que se mencionan a continuación, inciden de manera detallada en este sentido:
• Comunicado contra las rebajas impositivas (anexo 1)
• La falacia de las rebajas de impuestos (anexo 2)

No obstante, se hace asimismo necesario y urgente el oponerse frontalmente a las medidas intencionadas, adoptadas por diversas administraciones públicas, de progresivo deterioro de estos servicios esenciales para la cohesión social, con el propósito declarado de privatización de los mismos, lo que supondría un claro retroceso en el proceso de consolidación del estado de bienestar y de protección social.

Conscientes del papel primordial que han de desempeñar las organizaciones sindicales en esta tarea, y conocedores de los logros positivos alcanzados por las movilizaciones ciudadanas conjuntas con motivo de las negociaciones de la Directiva de Servicios en el mercado interior de la UE (Directiva Bolkenstein), Attac España, se dirige a vosotros de nuevo con objeto de daros a conocer nuestras posiciones y propuestas encaminadas a revertir las actuales políticas neoliberales seguidas por la UE y sus Estados Miembro que buscan el desmantelamiento del modelo social europeo.

Este ataque sistemático a los servicios públicos, provocando su deterioro para justificar su posterior privatización, reviste un alcance prácticamente mundial, contando para ello con la inestimable colaboración de instituciones internacionales, tales como el Banco Mundial, el FMI, la OMC, la OCDE, el G-7, la UE, etc. España no escapa a esta situación, con especial incidencia en las comunidades gobernadas por el PP, especialmente en los sectores de Sanidad (caso severo Ochoa, nuevos hospitales de Madrid, listas de espera, masificación...)- donde se hace necesario mencionar la ley 15/1997 de 25 de abril sobre la "Habilitación de nuevas formas de gestión del sistema nacional de salud" y que sirve como base para avanzar en la privatización del sistema sanitario y a la cual deberíamos de oponernos- , Educación (cesión de suelo público a colegios privados, concertaciones de enseñanza no obligatoria, reducción exigencias de calidad en enseñanza primaria, masificación, creación de “ghettos”,..), Administración Pública (externalización de servicios, introducción gestión empresarial, …), Vivienda, Transporte, Energía, etc.

Llamamos la atención de las organizaciones de los trabajadores acerca de la progresiva eliminación de los derechos laborales y sociales que la Unión Europea está llevando a cabo, lo que se ve agravado por el hecho de que los nuevos Estados miembro, cuya legislación social, medioambiental y laboral está menos desarrollada y que tienen salarios inferiores, sean el objetivo a imitar para el resto, en lugar de evolucionar hacia las legislaciones más avanzadas y con mas derechos adquiridos de los Estados de la Unión que cuentan con más antigüedad.

Como movimiento ciudadano y de educación popular, ATTAC ESPAÑA no renuncia a seguir trabajando en la denuncia y la información acerca de los efectos negativos de las políticas neoliberales que la Unión Europea está aplicando, con una lógica puramente economicista y favorecedora de los intereses de las grandes corporaciones empresariales, sin atender nunca al bien social. Esto debe llevarnos una reflexión seria acerca de lo que está ocurriendo y reemprender una amplia movilización en defensa de los derechos sociales, del sector público, de las conquistas laborales y por la instauración de una legislación social europea avanzada y comprometida, como mínimo, con los parámetros del Estado del Bienestar.

Obviamente, Attac desea no solo una lectura conjunta de la situación, sino que, a ser posible, comencemos entre todos y todas a invertir el actual contexto de desregulación, liberalización y privatización de los elementos propios del Estado Social Europeo. Para ello solicitamos vuestra colaboración, y ofrecemos la nuestra, para concretar nuestras aspiraciones en un programa de campañas y acciones de mutuo interés, entre las que podríamos mencionar:

  • Campaña para” blindar” los servicios públicos esenciales, declarándolos Servicios no económicos de Interés General (SIG), en el proceso de transposición de la Directiva Bolkenstein a la legislación española (se adjunta documento descriptivo, Anexo 3)
  • Campaña por la Defensa de la Sanidad Pública, principal objeto de deterioro y planes de privatización (se adjunta Manifiesto para recogida de firmas, Anexo 4)
  • Campaña para la paralización de la negociación de los llamados eufemistícamente Acuerdos de Cooperación Económica (EPAs), por parte de la UE con países del tercer mundo, principalmente, y que pretenden la instauración de las reglas del libre comercio en beneficio exclusivo de las transnacionales europeas (se adjunta Manifiesto para recogida de firmas, Anexo 5)
  • Campaña por una enseñanza 100 por 100 publica y laica: se debe reclamar que se detenga el proceso de deterioro de la enseñanza pública y que no se financien con dinero o suelo publico centros concertados o privados
  • Campaña para ampliar en España la Convención Internacional de Corporaciones Locales: Intentar, junto con los representantes de los partidos de izquierda en las corporaciones locales y regionales que tanto estas corporaciones locales como cargos electos, sindicatos y personalidades públicas, se incorporen a esta importante iniciativa de defensa de los SSPP y rechazo del AGCS (se adjunta Manifiesto de la Convención celebrada en Ginebra a ese respecto, Anexo 5)

Otro aspecto que cada vez se está mostrando de manera más clara y amenazadora en nuestras economías sociales de mercado es el de la creciente financiarización que lleva al extremo los postulados neoliberales de la maximización del beneficio privado de las grandes transnacionales, aún a costa de ahondar en la pobreza y la marginación de la gran mayoría de la población mundial. Los fenómenos de los paraísos fiscales y la delincuencia financiera socavan por sus cimientos principios como la responsabilidad fiscal de las ganancias obtenidas por personas físicas y jurídicas respecto a los Estados, además de ser elementos claves en materias como el tráfico de personas, de drogas y de armas, que tanto sufrimiento imprimen a lo largo y ancho de nuestro mundo.

A este respecto se adjuntan los siguientes documentos de ATTAC:
• Manifiesto por la Justicia Fiscal Global (Anexo 6)
• Declaración de la Red de Justicia Fiscal (Anexo 7)
• Carta recientemente enviada al Secretario de Estado de Economía (Anexo 8)

Esperamos que los temas aquí señalados entren en la agenda del proceso de diálogo social que está por venir, por ser todos ellos básicos para una economía al servicio de las personas, que desplace su punto de mira desde el beneficio privado apropiado por los más poderosos hacia el beneficio social que ayude a dignificar la vida y a poner en primer plano a todas las víctimas que el neoliberalismo salvaje deja en las cunetas.

Atentamente:

Carlos Martínez
Coordinador de ATTAC ESPAÑA

jueves, 20 de marzo de 2008

Amistades peligrosas: Empresas transnacionales, poder político y poder mediático

Jesús Carrión Rabasco y Toni Verger (*)

El objetivo principal de la empresa transnacional es la obtención y la maximización de beneficios. En consecuencia, las grandes empresas buscan continuamente nuevas formas de reducir costes y de incrementar sus ingresos, nuevos lugares en los que extraer recursos naturales y materias primas y países con marcos reguladores más laxos que les permitan contratar mano de obra barata y sin restricciones ambientales. Y, por ello, no dudan en incidir, desde la posición de poder que ostentan, en el cambio de legislaciones e, incluso, de gobiernos.


Una empresa se considera transnacional cuando su participación en el capital de, al menos, una empresa de un país extranjero es igual o superior al 10 por ciento. La compañía participada por la transnacional pasa a ser una filial. La forma más simple que tiene una empresa para convertirse en transnacional es por medio de operaciones de inversión extranjera directa (IED).

Las empresas transnacionales han ido transformando su actividad y forma de relacionarse con el mundo. En los siglos XVII y XVIII eran compañías comerciales que importaban grandes cantidades de metales preciosos de las colonias. Más tarde en el siglo XIX y con la Revolución Industrial, Europa se concentró en desarrollar su propia industria manufacturera y las empresas transnacionales existentes en las colonias importaban materias primas para las grandes urbes. En la primera mitad del siglo XX las transnacionales pasan a organizar las actividades productivas en el extranjero, en empresas filiales, que son una copia de la empresa matriz.

En el contexto actual, con un capitalismo todavía más globalizado, estas empresas avanzan en su transnacionalización y establecen redes de producción, comercialización y finanzas a nivel internacional. La acumulación de capital y poder político en manos de las transnacionales se acentúa más que en ninguna otra época. La propiedad de la empresa puede ser compartida por personas de diferentes nacionalidades a raíz de su participación en los mercados financieros.

Las transnacionales no suelen ser empresas de reciente creación, sino todo lo contrario, suelen ser empresas que han necesitado de muchos años de actividad para poder internacionalizarse. Y aunque esto se encuentre en contradicción con las reglas del libre comercio y liberalización tan defendidas hoy por los empresarios, han conseguido concentrar poder y dinero gracias al proteccionismo inicial de sus Estados-nación de origen. Ello contribuye a que las mayores transnacionales del planeta pertenezcan a los países desarrollados. De hecho, la matriz o central de 99 de las 100 primeras del mundo está en países del Norte.

La carrera de las fusiones y las subcontrataciones o la radicalización del ahorro

La transnacionalización empresarial es un imperativo derivado de la competencia existente en un mercado capitalista mundializado. Por lo tanto, el factor principal que mueve a las empresas a invertir en el extranjero es la competitividad. Esta competitividad puede responder a una doble lógica, la de triunfar en el mercado o la de protegerse para no ser absorbida.

Los principales mecanismos que utilizan las empresas transnacionales hoy en día para actuar y extenderse a nivel global son la fusión y la subcontratación. La fusión implica que los activos, los pasivos y las operaciones de dos empresas se combinan para establecer una nueva entidad cuyo control reside en un equipo integrado por ambas o únicamente por una de ellas (en este último caso se habla de adquisición). Ello les permite conseguir mayores economías de escala, ser más competitivas y más fuertes para poder afrontar los nuevos retos que plantea el mercado. La integración empresarial - implícita en todo proceso de fusión- puede realizarse de tres maneras: Integración horizontal: se produce cuando dos empresas del sector mismo se fusionan. Casos como los del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) o Repsol-YPF son un buen ejemplo de ello.

Integración vertical: en este caso, se asocian empresas que se dedican a diferentes etapas del proceso productivo, de manera que la empresa resultante tiene un mayor dominio sobre la totalidad del proceso.

Integración diversificada: consiste en la asociación entre empresas que trabajan en campos que no tienen mucho que ver. Estas fusiones permiten disminuir riesgos y aumentar la solidez financiera. Como resultado de ello nacen los llamados conglomerados, que no son una forma avanzada de empresa (ya que no se especializan en ningún campo) pero sí la fórmula más especulativa y que puede tener mayor rentabilidad a corto plazo.

Al contrario de lo que puede parecer, las empresas que se fusionan, aunque se expansionen y crezcan, no tienen porqué hacerse más grandes. De hecho, las fusiones permiten a las empresas reestructurarse, evitar duplicar funciones, subcontratar actividades que no son estratégicas y por lo tanto hacerse más ligeras en concepto de mano de obra, infraestructuras o personal directivo. En general, las grandes empresas tienden a aligerar su estructura. Para ello, se deshacen de la gestión directa de actividades que no consideran estratégicas y subcontratan a otras empresas a precios muy reducidos. La subcontratación es otra fuente de ganancias debido a que se suelen establecer con empresas de los países del Sur (donde los salarios son más bajos) y, además, se trata de un tipo de operación con la que se evita la inversión directa y la asunción de determinadas responsabilidades. Como ejemplo, el coste de mano de obra de una zapatilla Nike equivale a un 1 por ciento del precio final.

El sutil poder de las transnacionales

Con el objetivo de garantizar su dominio en un mundo globalizado como el actual, las transnacionales se han convertido en actores influyentes en el diseño de las reglas del juego de la economía global. Para ello inciden en los gobiernos de los Estados-nación y en las instituciones internacionales para que jueguen a favor de sus intereses. En la mayoría de los casos, intentan reducir al máximo los marcos legislativos que encorsetan su actividad y limitan sus ganancias, sin importar el menoscabo que se pueda llevar a cabo en términos de calidad democrática. Concretamente, ¿cuáles son los ámbitos de influencia de las empresas transnacionales?

En primer lugar, inciden en los procesos electorales de los países en los que se encuentran ubicadas. La manera más habitual de hacerlo consiste en inyectar grandes sumas de dinero en las campañas electorales de los partidos políticos más afines. Otra manera de influir en este terreno es la de las amenazas al electorado, transmitiendo una versión negativa a la opinión pública de lo que sucederá en el país si sube al poder el candidato que menos les interesa. Algunas empresas han llegado a utilizar estrategias contundentes en este ámbito. Entre los casos más conocidos destaca el golpe de Estado en Chile que derrocó al gobierno constitucional de Salvador Allende (1973). Este golpe fue promocionado y financiado por la CIA y la Internacional Telephone and Telegraph (ITT), empresa que se había visto afectada por la nacionalización de la compañía de teléfonos por parte de Allende.

Por otro lado, las empresas transnacionales inciden mediante el lobby o presión política. Los lobbies son grupos empresariales (integrados por abogados y expertos en diferentes temas) que trabajan activamente para modelar las políticas nacionales e internacionales en función de los intereses de las empresas a las que representan. Se ubican físicamente cerca de los lugares de toma de decisiones como puede ser Washington DC, Ginebra, Madrid o Bruselas. Sólo en el marco de la UE, en Bruselas, hay una media de 5 lobbistas por parlamentario.

El fenómeno llamado puertas giratorias permite que algunas personas influyentes, durante su vida laboral, pasen a trabajar de la esfera pública a la privada y viceversa. De esta forma las empresas se aprovechan de los conocimientos y relevancia adquirida por personas que han ocupado un cargo público, o colocan a personas de su total confianza en instituciones públicas clave.

El soborno es otro importante mecanismo de influencia que consiste en prometer u ofrecer una remuneración a un agente público, funcionario, alto cargo de un gobierno o dirigente de una empresa pública, de forma que éste tenga que violar los deberes que tiene con la colectividad pública a la que representa. Una de las cuestiones más preocupantes de la corrupción es que afecta sobre todo a las poblaciones más empobrecidas de los países del Sur. Esto es así porque cuando un inversor corruptor paga un 15 por ciento en sobornos, añade este "coste" al precio del contrato de la inversión. Esta inversión pasará a costar más y la población humilde, que es la que paga los contratos de electricidad y agua, pagará al final el soborno a través de la tarifa de precios. Otra forma de pagar es a través de la Deuda Externa, si la inversión se financia con créditos internacionales.

Otra dimensión igualmente crítica para el desarrollo de la democracia se encuentra en la incidencia en los medios de comunicación. Hoy en día, los medios de comunicación masivos no acostumbran a informar sobre las externalidades y los abusos que se derivan de la actividad de las transnacionales. Ello se debe, además de a razones ideológicas, a que los medios de comunicación tienen una estrecha relación con éstas. Tengamos en cuenta que, en primer lugar, los medios dependen a menudo de los ingresos en concepto de publicidad que les reportan. Y, en segundo lugar, las transnacionales y sus accionistas acostumbran a invertir o a tener participaciones en los medios de comunicación privados. Así, si Telefónica es propietaria de Antena 3, es poco probable que en los informativos de esta cadena se informe (o, al menos, de manera imparcial) sobre una huelga de los trabajadores de Telefónica. Como consecuencia de todo ello se vulnera un derecho humano fundamental como es el acceso a la información, y se dificulta la generación de movimientos de presión hacia gobernantes y empresas.

A modo de conclusión

Las empresas transnacionales son un actor político de primer orden a raíz de su capacidad de incidencia en la agenda política y en las reglas de juego globales. A pesar de ello, no están sometidas a ningún tipo de control democrático.

Tampoco contamos actualmente con los marcos jurídicos adecuados para controlar su actividad económica y penalizar determinadas externalidades que generan: depredación de recursos naturales, violaciones de Derechos Humanos y laborales, etc. Ante esta realidad, es importante evaluar el papel jugado por las transnacionales y crear marcos legislativos nacionales y supranacionales que permitan controlar sus acciones. Además, por cuestiones de calidad democrática, resulta imperativo separar dos poderes que, de facto, tienen "amistades peligrosas": los dirigentes de las transnacionales y la clase política gobernante.

Notas:

(*) Observatorio de la Deuda en Globalización (ODG). El artículo está basado en el libro: El Sutil poder de las transnacionales, y en diferentes investigaciones que se han llevado a cabo en el ODG. Fue publicado en el nº 22 de Pueblos, julio de 2006, Especial Multinacionales, pp. 7-9.

Bibliografía básica: BAKAN, Joel (2006): La Corporación. La búsqueda patológica de lucro y poder. Volter, Robinbook, Barcelona. GUILLÉN, Mauro F. (2006): El auge de la empresa multinacional española. Colección Economía y Empresa. Marcial Pons, Madrid. KLEIN, N. (2001): No logo. El Poder de las marcas. Paidós, Barcelona. VERGER, Toni (mayo 2004): El sutil poder de las transnacionales. Colección Contraargumentos de Icaria Editorial, Barcelona. WERNER, Klaus y WEISS, Hans (2004): El libro negro de las marcas. El lado oscuro de las empresas globales. Debate, Barcelona.


El presente material se publica en Rebanadas por gentileza de SOLIDARIDAD.NET - El Portal de la Solidaridad. / Web


domingo, 16 de marzo de 2008

ATTAC se incorpora a la campaña STOP-EPAs



La Unión Europea promueve la pobreza, el paro y el subdesarrollo.

La Comisión Europea ha decidido llevar a cabo una política comercial más agresiva en defensa de los intereses de "nuestras" empresas transnacionales en los mercados internacionales. ¿En que consiste esta política? Se dice pronto: aumentar el déficit comercial y la dependencia económica de los países más empobrecidos; disminuir sus entradas fiscales, con lo que disminuirán los recursos para financiar la erradicación del analfabetismo, la lucha contra el SIDA y otras pandemias; destruir su incipiente tejido industrial; incrementar el paro; arruinar miles de pequeños campesinos y ganaderos; comprometer la seguridad y soberanía alimentar de las comunidades agrarias.

En suma, la Unión Europea (UE) quiere contribuir a la pobreza en el mundo. "¿Hombre, los burócratas de la UE se han vuelto locos?", se preguntarán Ustedes. No, sencillamente ellos saben bien como defender los intereses de las grandes corporaciones internacionales, que gastan millones para hacer "lobby" en los pasillos de Bruselas.

Frente al fracaso de las negociaciones comerciales de la "Ronda de Doha" en el marco de la Organización Mundial del Comercio, la Comisión Europea ha decidido perseguir con decisión los "Acuerdos de Asociación Económica" (EPA, en ingles) que prevén la liberalización de las inversiones, de los mercados de servicios y del acceso a contratos para obras públicas en países socios comerciales de la UE, además de una mayor protección para los derechos corporativos y de propiedad intelectual de las corporaciones multinacionales europeas.

La UE quería cerrar antes del final del 2007 numerosos EPAs con los 79 países "menos desarrollados" de África, Caribe y Pacifico, aunque no se ha podido hacer por la fuerte oposición de los países africanos. Varios estudios independientes promovidos por movimientos altermundialistas demuestran que las consecuencias de estos acuerdos son las descritas arriba.

Los EPAs son la realidad del neo-colonialismo y expolio de los recursos de los países empobrecidos que se esconde detrás de la retórica de la ayuda al desarrollo y de las falsa reducción de la deuda, Una campaña conjunta de organizaciones y movimientos del Sur y del Norte - "STOP EPA" - se está desarrollando para pararlos.

Manifiesto-Declaración: http://www.stopepa.org

FIN A LOS ACUERDOS DE LIBRE COMERCIO UE-ACP
Desde el 2002 la Unión Europea (UE) y los países de Africa, el Caribe y el Pacífico (ACP) han estado negociando Acuerdos de Asociación Económica como parte del Acuerdo Cotonú.

El objetivo de los Acuerdos de Asociación Económica es de establecer “nuevos mecanismos de comercio OMC compatibles que disminuirían progresivamente las barreras al comercio entre la UE y los países ACP”, los cuales construirían sobre “las iniciativas para la integración regional de los estados ACP” y promoverían “el desarrollo sostenible y contribuir(ían) a la erradicación de la pobreza en los países ACP”.

La manera en la cual se están negociando y estableciendo los Acuerdos de Asociación Económica implica que son principalmente Acuerdos de Libre Comercio. La EU ha insistido sistemáticamente que los Acuerdos de Asociación Económica sean basados sobre una interpretación estricta de las reglas del OMC, con el objetivo de eliminar las barreras arancelarias y no arancelarias sobre mas del 90% de comercio UE-ACP dentro del período transicional lo mas corto posible.

Adicionalmente, la UE solicita que las negociaciones enfoquen también los campos de la inversión, la competitividad, la promoción del comercio, licitación gubernamental, servicios y protección de datos. Estas negociaciones ya han sido rechazadas por los países ACP dentro de la OMC por sus implicaciones negativas para el desarrollo. Bajo el pretexto de asociación para el desarrollo, la UE está retomando su agenda OMC a través de los Acuerdos de Asociación Económica.

A pesar de gran renuencia por los países ACP, la Comisión Europea ha estado ejerciendo fuerte presión, tanto económica como política, para apresurar el paso de las negociaciones para los Acuerdos de Asociación Económica sin que haya suficiente preparación. Las voces en Europa y el ACP solicitan a la Comisión que considere otras opciones han sido ignoradas.

A raíz de su dependencia sobre la cooperación internacional, los gobiernos ACP no tienen otra opción sino de aceptar la demanda por parte de la UE de abrir sus mercados a los productos y servicios Europeos. El gran énfasis sobre la ‘liberalización’ dentro de las negociaciones EPA demuestra que estas negociaciones son principalmente para la expansión del acceso de Europa a los mercados ACP, en vez del desarrollo de los países ACP. Esfuerzos de integración regional juegan un papel central en las estrategias de desarrollo de los países ACP.

Los Acuerdos de Asociación Económica pondrán en peligro estos frágiles procesos de integración regional y expondrán los productores ACP a la competitividad desigual Europea en mercados nacionales y regionales.

Como resultado se generarán niveles de desempleo mas altos, la pérdida de medios de vida, inseguridad alimentaria y desigualdad social. Los gobiernos ACP enfrentarán pérdidas importantes en ingresos públicos a raíz de la eliminación de tarifas aduaneras y continuarán a enfrentar el problema de la huida de capital asociado con la liberalización.

Mientras que la Comisión Europea dice que los Acuerdos de Asociación Económica son ‘instrumentos para el desarrollo’, todas las valoraciones a la fecha indican que el peso de los ajustes requeridos para implementar los Acuerdos de Asociación Económica será cargado exclusivamente por los países ACP, inclusive los PMAs.

Los objetivos de Cotonú sobre la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible han sido reducidos por la UE a una agenda egoísta de liberalización de inversión y comercio. Los Acuerdos de Asociación Económica incrementarán la dominación por, y la concentración de, compañías, productos y servicios Europeos, Como consecuencia se incrementarán y prolongarán el deterioro socioeconómico y la fragilidad política que caracterizan a la mayoría de los países ACP. Acuerdos de Asociación Económica que tienen como base acuerdos de libre comercio recíprocas no tienen ni una lógica económica ni de desarrollo desde el punto de vista de los países ACP.

Por estas razones rechazamos los “Acuerdos de Asociación Económica » tal como están ahora concebidos.
Lanzamos un llamado para la revisión de la política externa comercial neoliberal de la UE, especialmente en sus relaciones con países en vías de desarrollo.
Exigimos que la cooperación comercial UE-ACP sea informada por una estrategia:
  • que se basa sobre el principio de la no-reciprocidad entablada en el sistema generalizado de preferencias (GSP) y de tratamiento especial y diferenciado dentro de la OMC.
  • que proteja los mercados nacionales y regionales de los productores ACP
  • que revierta la presión por la liberalización del comercio y la inversión
  • que permita suficiente espacio político para el desarrollo de políticas nacionales y apoya el seguimiento de sus propias estrategias de desarrollo por los países ACP

sábado, 1 de marzo de 2008

Empresas transnacionales, poder político y poder mediático.

Las empresas transnacionales son un actor político de primer orden a raíz de su capacidad de incidencia en la agenda política y en las reglas de juego globales...

El objetivo principal de la empresa transnacional es la obtención y la maximización de beneficios. En consecuencia, las grandes empresas buscan continuamente nuevas formas de reducir costes y de incrementar sus ingresos, nuevos lugares en los que extraer recursos naturales y materias primas y países con marcos reguladores más laxos que les permitan contratar mano de obra barata y sin restricciones ambientales. Y, por ello, no dudan en incidir, desde la posición de poder que ostentan, en el cambio de legislaciones e, incluso, de gobiernos.

Una empresa se considera transnacional cuando su participación en el capital de, al menos, una empresa de un país extranjero es igual o superior al 10 por ciento. La compañía participada por la transnacional pasa a ser una filial. La forma más simple que tiene una empresa para convertirse en transnacional es por medio de operaciones de inversión extranjera directa (IED).

Las empresas transnacionales han ido transformando su actividad y forma de relacionarse con el mundo. En los siglos XVII y XVIII eran compañías comerciales que importaban grandes cantidades de metales preciosos de las colonias. Más tarde en el siglo XIX y con la Revolución Industrial, Europa se concentró en desarrollar su propia industria manufacturera y las empresas transnacionales existentes en las colonias importaban materias primas para las grandes urbes. En la primera mitad del siglo XX las transnacionales pasan a organizar las actividades productivas en el extranjero, en empresas filiales, que son una copia de la empresa matriz.

En el contexto actual, con un capitalismo todavía más globalizado, estas empresas avanzan en su transnacionalización y establecen redes de producción, comercialización y finanzas a nivel internacional. La acumulación de capital y poder político en manos de las transnacionales se acentúa más que en ninguna otra época. La propiedad de la empresa puede ser compartida por personas de diferentes nacionalidades a raíz de su participación en los mercados financieros.

Las transnacionales no suelen ser empresas de reciente creación, sino todo lo contrario, suelen ser empresas que han necesitado de muchos años de actividad para poder internacionalizarse. Y aunque esto se encuentre en contradicción con las reglas del libre comercio y liberalización tan defendidas hoy por los empresarios, han conseguido concentrar poder y dinero gracias al proteccionismo inicial de sus Estados-nación de origen. Ello contribuye a que las mayores transnacionales del planeta pertenezcan a los países desarrollados. De hecho, la matriz o central de 99 de las 100 primeras del mundo está en países del Norte.

La carrera de las fusiones y las subcontrataciones o la radicalización del ahorro
La transnacionalización empresarial es un imperativo derivado de la competencia existente en un mercado capitalista mundializado. Por lo tanto, el factor principal que mueve a las empresas a invertir en el extranjero es la competitividad. Esta competitividad puede responder a una doble lógica, la de triunfar en el mercado o la de protegerse para no ser absorbida.

Los principales mecanismos que utilizan las empresas transnacionales hoy en día para actuar y extenderse a nivel global son la fusión y la subcontratación. La fusión implica que los activos, los pasivos y las operaciones de dos empresas se comb inan para establecer una nueva entidad cuyo control reside en un equipo integrado por ambas o únicamente por una de ellas (en este último caso se habla de adquisición). Ello les permite conseguir mayores economías de escala, ser más competitivas y más fuertes para poder afrontar los nuevos retos que plantea el mercado. La integración empresarial - implícita en todo proceso de fusión- puede realizarse de tres maneras: Integración horizontal: se produce cuando dos empresas del sector mismo se fusionan. Casos como los del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) o Repsol-YPF son un buen ejemplo de ello.

Integración vertical: en este caso, se asocian empresas que se dedican a diferentes etapas del proceso productivo, de manera que la empresa resultante tiene un mayor dominio sobre la totalidad del proceso.

Integración diversificada: consiste en la asociación entre empresas que trabajan en campos que no tienen mucho que ver. Estas fusiones permiten disminuir riesgos y aumentar la solidez financiera. Como resultado de ello nacen los llamados conglomerados, que no son una forma avanzada de empresa (ya que no se especializan en ningún campo) pero sí la fórmula más especulativa y que puede tener mayor rentabilidad a corto plazo.

Al contrario de lo que puede parecer, las empresas que se fusionan, aunque se expansionen y crezcan, no tienen porqué hacerse más grandes. De hecho, las fusiones permiten a las empresas reestructurarse, evitar duplicar funciones, subcontratar actividades que no son estratégicas y por lo tanto hacerse más ligeras en concepto de mano de obra, infraestructuras o personal directivo. En general, las grandes empresas tienden a aligerar su estructura.
Para ello, se deshacen de la gestión directa de actividades que no consideran estratégicas y subcontratan a otras empresas a precios muy reducidos. La subcontratación es otra fuente de ganancias debido a que se suelen establecer con empresas de los países del Sur (donde los salarios son más bajos) y, además, se trata de un tipo de operación con la que se evita la inversión directa y la asunción de determinadas responsabilidades. Como ejemplo, el coste de mano de obra de una zapatilla Nike equivale a un 1 por ciento del precio final.

El sutil poder de las transnacionales
Con el objetivo de garantizar su dominio en un mundo globalizado como el actual, las transnacionales se han convertido en actores influyentes en el diseño de las reglas del juego de la economía global. Para ello inciden en los gobiernos de los Estados-nación y en las instituciones internacionales para que jueguen a favor de sus intereses. En la mayoría de los casos, intentan reducir al máximo los marcos legislativos que encorsetan su actividad y limitan sus ganancias, sin importar el menoscabo que se pueda llevar a cabo en términos de calidad democrática. Concretamente, ¿cuáles son los ámbitos de influencia de las empresas transnacionales?

En primer lugar, inciden en los procesos electorales de los países en los que se encuentran ubicadas. La manera más habitual de hacerlo consiste en inyectar grandes sumas de dinero en las campañas electorales de los partidos políticos más afines. Otra manera de influir en este terreno es la de las amenazas al electorado, transmitiendo una versión negativa a la opinión pública de lo que sucederá en el país si sube al poder el candidato que menos les interesa.

Algunas empresas han llegado a utilizar estrategias contundentes en este ámbito. Entre los casos más conocidos destaca el golpe de Estado en Chile que derrocó al gobierno constitucional de Salvador Allende (1973). Este golpe fue promocionado y financiado por la CIA y la Internacional Telephone and Telegraph (ITT), empresa que se había visto afectada por la nacionalización de la compañía de teléfonos por parte de Allende.

Por otro lado, las empresas transnacionales inciden mediante el lobby o presión política. Los lobbies son grupos empresariales (integrados por abogados y expertos en diferentes temas) que trabajan activamente para modelar las políticas nacionales e internacionales en función de los intereses de las empresas a las que representan. Se ubican físicamente cerca de los lugares de toma de decisiones como puede ser Washington DC, Ginebra, Madrid o Bruselas. Sólo en el marco de la UE, en Bruselas, hay una media de 5 lobbistas por parlamentario.

El fenómeno llamado puertas giratorias permite que algunas personas influyentes, durante su vida laboral, pasen a trabajar de la esfera pública a la privada y viceversa. De esta forma las empresas se aprovechan de los conocimientos y relevancia adquirida por personas que han ocupado un cargo público, o colocan a personas de su total confianza en instituciones públicas clave.

El soborno es otro importante mecanismo de influencia que consiste en prometer u ofrecer una remuneración a un agente público, funcionario, alto cargo de un gobierno o dirigente de una empresa pública, de forma que éste tenga que violar los deberes que tiene con la colectividad pública a la que representa. Una de las cuestiones más preocupantes de la corrupción es que afecta sobre todo a las poblaciones más empobrecidas de los países del Sur.

Esto es así porque cuando un inversor corruptor paga un 15 por ciento en sobornos, añade este “coste” al precio del contrato de la inversión. Esta inversión pasará a costar más y la población humilde, que es la que paga los contratos de electricidad y agua, pagará al final el soborno a través de la tarifa de precios. Otra forma de pagar es a través de la Deuda Externa, si la inversión se financia con créditos internacionales.

Otra dimensión igualmente crítica para el desarrollo de la democracia se encuentra en la incidencia en los medios de comunicación. Hoy en día, los medios de comunicación masivos no acostumbran a informar sobre las externalidades y los abusos que se derivan de la actividad de las transnacionales. Ello se debe, además de a razones ideológicas, a que los medios de comunicación tienen una estrecha relación con éstas.

Tengamos en cuenta que, en primer lugar, los medios dependen a menudo de los ingresos en concepto de publicidad que les reportan. Y, en segundo lugar, las transnacionales y sus accionistas acostumbran a invertir o a tener participaciones en los medios de comunicación privados. Así, si Telefónica es propietaria de Antena 3, es poco probable que en los informativos de esta cadena se informe (o, al menos, de manera imparcial) sobre una huelga de los trabajadores de Telefónica. Como consecuencia de todo ello se vulnera un derecho humano fundamental como es el acceso a la información, y se dificulta la generación de movimientos de presión hacia gobernantes y empresas.

A modo de conclusión
Las empresas transnacionales son un actor político de primer orden a raíz de su capacidad de incidencia en la agenda política y en las reglas de juego globales. A pesar de ello, no están sometidas a ningún tipo de control democrático.

Tampoco contamos actualmente con los marcos jurídicos adecuados para controlar su actividad económica y penalizar determinadas externalidades que generan: depredación de recursos naturales, violaciones de Derechos Humanos y laborales, etc. Ante esta realidad, es importante evaluar el papel jugado por las transnacionales y crear marcos legislativos nacionales y supranacionales que permitan controlar sus acciones. Además, por cuestiones de calidad democrática, resulta imperativo separar dos poderes que, de facto, tienen “amistades peligrosas”: los dirigentes de las transnacionales y la clase política gobernante.

Jesús Carrión Rabasco y Toni Verger 26-2-2008.Observatorio de la Deuda en Globalización (ODG)*
* El artículo está basado en el libro: El Sutil poder de las transnacionales, y en diferentes investigaciones que se han llevado a cabo en el ODG. Fue publicado en el nº 22 de Pueblos, julio de 2006, Especial Multinacionales, pp. 7-9.
Bibliografía básica:BAKAN, Joel (2006): La Corporación. La búsqueda patológica de lucro y poder.Volter, Robinbook, Barcelona.GUILLÉN, Mauro F. (2006): El auge de la empresa multinacional española. Colección Economía y Empresa. Marcial Pons, Madrid.KLEIN, N. (2001): No logo. El Poder de las marcas. Paidós, Barcelona.VERGER, Toni (mayo 2004): El sutil poder de las transnacionales. Colección Contraargumentos de Icaria Editorial, Barcelona.WERNER, Klaus y WEISS, Hans (2004): El libro negro de las marcas. El lado oscuro de las empresas globales. Debate, Barcelona.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Nuevo retroceso en la UE en el tema de los Servicios Públicos

Bruselas rechaza elaborar una legislación específica para la definición de los Servicios Públicos (SSPP) y para protegerlos de las reglas de competencia del mercado interno.

En una rueda de prensa celebrada el pasado 20 de noviembre, El Presidente de la Comisión Europea , Durao Barroso, presentó una nueva Comunicación sobre el Mercado Interior de la UE, en la que se anunciaban las medidas que la Comisión adoptaría para consolidar y reforzar el mercado único y afrontar con éxito los retos del siglo XXI. Según Barroso, este mercado único ha jugado un papel primordial en el suministro efectivo y equitativo de los servicios públicos en la UE, sin aportar, claro está, ningún dato que confirmara esta sorprendente declaración.

En el mismo acto, tras una intervención del Comisario de Mercado Interior, McCreevy, en la que se volvieron a cantar las excelencias de este mercado único y lo ricos que nos ha hecho a todos los europeos (olvidando aclarar en que proporción se ha distribuido esta riqueza), le tocó el turno al Sr. Spidla, Comisario de Asuntos Sociales, quien anunció la adopción por parte de la Comisión de sendas Comunicaciones sobre Servicios de Interés General (SIG) - incluyendo en ella a los Servicios Sociales de Interés General (SSIG, que es como se refiere vergonzantemente la Comisión a los SSPP ) - y sobre “oportunidades, acceso a las mismas y solidaridad” en el marco de la realidad social europea. Ambas serían la base para la renovación de la agenda social para 2008 y reforzarían la pretendida dimensión social del mercado único.

Con respecto a las peticiones formuladas por diversos agentes sociales- entre ellos la Confederación Europea de Sindicatos mediante una campaña de recogida masiva de firmas- sobre la necesidad de que la Comisión adoptara, mediante la correspondiente Directiva, una legislación específica sobre SIG, que permitiera una definición amplia de los mismos a nivel europeo y la correspondiente protección frente a las normas de competencia que rigen en el mercado interior, Spidla ha manifestado que los mandatarios de la UE han acordado resolver esta importante cuestión mediante la inclusión de un nuevo artículo 14 en el Tratado de Reforma y el añadido de un protocolo anexo al mismo, sobre la base de la Comunicación sobre SIG mencionada anteriormente. Estas medidas se consideran suficientes para dotar de un nuevo marco a los SIG y disipar cualquier incertidumbre jurídica, adelantando, eso sí, que se implantará un servicio de información interactivo vía Internet para aclarar posibles dudas.

Esta decisión significa que la Comisión no intentará definir los SIG a nivel europeo (tales como sanidad, educación, o vivienda social) ni las circunstancias bajo las cuales quedarían exentos de la aplicación de las normas de competencia. Serán, en su lugar, los Estados Miembros los que definirán y aplicarán las leyes nacionales correspondientes para la prestación de los SSPP, bajo la condición expresa de que las actividades del sector público que se consideren comerciales (la gran mayoría de los SSPP, según la Comisión) quedarán sujetos a los principios de competencia.

Esta medida, aunque temida, ha causado un profundo disgusto entre los diversos agentes sociales, especialmente sindicatos y movimientos sociales, que propugnaban una legislación específica para mayor seguridad jurídica y protección de servicios tan esenciales para la cohesión social, como se hizo patente durante los debates promovidos por la UE el pasado año, con motivo de la ley general sobre servicios, denominada coloquialmente directiva Bolkestein, en el que estos agentes sociales argumentaron que esta directiva no proveía una clara definición del concepto de “interés general”, clave para poder distinguir entre los distintos tipos de servicios y salvaguardar los que promovieran este interés de las leyes del mercado interno.

Así, el secretario general de la CES, John Monks, manifestaba que la Comisión está utilizando el mencionado protocolo como excusa para no hacer nada, ya que este protocolo no ofrece la suficiente claridad legal para los suministradores de SSPP ni la necesaria protección de los mismos frente a los objetivos de lucro propios de las leyes de mercado y competencia que rigen el mercado interno. Denunciaba Monks que la Comisión hubiera hecho caso omiso de las más de 500.000 firmas recogidas por la CES exigiendo una directiva sobre SSPP, y lamentaba el apoyo prestado en su día por los sindicatos que representa a la constitución del mercado único, puesto que la Comisión no había cumplido el compromiso de reforzar la dimensión social de la UE y había dedicado exclusivamente sus esfuerzos a la liberalización y privatización de todos los servicios.

Otros movimientos sociales, como la Plataforma Social, aunque aceptan el principio general de que sean los estados miembros los que definan las reglas de los SSPP, expresan el temor de que sus competencias en este sentido vengan seriamente limitadas por las leyes de competencia del mercado interno se deba a acudir, en caso de conflicto, al veredicto del Tribunal Europeo de Justicia, de un marcado talante neoliberal.

Este temor se corrobora por las recientes declaraciones de Barroso , en las que considera que la amplia mayoría de servicios de interés general constituyen actividades económicas y deben quedar sujetas a las normas de la competencia, aunque reconozca que las actividades propias de los SIG sean “esenciales para la vida cotidiana de ciudadanos y empresas y reflejen el modelo social europeo “ y que “será responsabilidad de las autoridades públicas el decidir sobre la naturaleza y alcance de los SIG, sean o no económicos, y la sujeción de los mismos a las obligaciones propias de los SSP, tales como el acceso universal” .

Incluso importantes fuerzas políticas del Parlamento Europeo han manifestado su desacuerdo con esta decisión de la CE. Así, el Partido socialista Europeo, PSE, insiste en la necesidad de una legislación especial para los SSPP y considera que el mencionado protocolo podría ser la base para ello, manifestando que seguirá apoyando la campaña actual promovida por la CES. Incluso el Partido Popular Europeo, que ha apoyado plenamente la Comunicación sobre reforzamiento del mercado interno cara al siglo XXI, comparte la necesidad de una legislación específica para los SSPP.

Es de lamentar que las energías desplegadas por la CES en esta campaña, a la cual se adhirió ATTAC, no se emplearan en su día en rechazar la famosa Directiva Bolkestein, que ha insistido en la consabida tendencia de liberalización y privatización de servicios y que ha introducido una gran inseguridad jurídica en la prestación de los SSPP, y que se dejaran seducir de nuevo por los cantos de sirena de la Comisión, que, tal como hizo cuando se aprobó la constitución del mercado interno, prometió ocuparse “posteriormente “ de proteger debidamente los SSIG, faltando, como ya es proverbial, a sus promesas una vez alcanzados los objetivos deseados

Asimismo resulta poco convincente el desagrado y la sorpresa de las principales fuerzas políticas europeas, especialmente el PSE, con esta decisión de la CE tras el apoyo masivo prestado por las mismas a la aprobación de la D. Bolkestein y, en la actualidad, al Tratado de Reforma de la UE, que consagra la aplicación de normas de competencia real y no falseada a la producción, circulación y prestación de bienes y servicios en el mercado único de la UE.

Comisión Estatal de Servicios Públicos de Attac España

lunes, 19 de noviembre de 2007

Attac Alemania lidera la campaña contra la privatización de los ferrocarriles alemanes

Nuestros compañeros de Attac Alemania nos hacen llegar una buena noticia: a través de una campaña de movilización ciudadana se ha parado la privatización de los ferrocarriles alemanes.


Una coalición de los sindicatos ONGs, organizaciones de movimientos sociales y expertos del transporte público, liderados por Attac Alemania, ha parado el proyecto para privatizar los ferrocarriles alemanes Es la primera gran victoria de la sociedad civil contra los proyectos neoliberales de la gran coalición que gobierna Alemania.

Después de la cumbre del G8, Attac Alemania ha concentrado sus fuerzas en la campaña contra la privatización. En tanto que la campaña nacional fue organizada por una gran coalición que incluía entre otros el importante sindicato Union ver.di ( 2,4 millones de afiliados en todo el mundo ) ; así como Amigos de la Tierra y otros muchos organizaciones, la actividad de base fue llevada principalmente por los grupos locales de Attac. La oficina de la campaña estuvo situada en las oficinas de Attac Alemania en Francfort.

Bajo presión de varios días nacionales de la acción, la presión coordinada en miembros del parlamento (en el detalle de los social-demo'cratas y de los conservadores que gobiernan), las contradicciones internas en la coalición grande llegó a ser tan importante, que el proyecto ahora está en un callejón sin salida político. No se asegura, eso la privatización realmente se para, pero se parece probablemente.

El éxito ha sido posible por una combinación de varias actuaciones a gran escala durante un largo período de tiempo , incluyendo:

-protesta masiva mediante el envío de emails a los miembros del parlamento
-acciones creativas del tipo "flash mob " en 80 estaciones;
-presión sobre los parlamentarios más representativos;
-acciones frente a la Conferencia del Partido Socialdemócrata (SPD) ;
-tres campañas de la petición contra la privatización de los ferrocarriles dirigida a los miembros del partido socialdemócrata, a los sindicatos y al conjunto de los ciudadanos; -
-reparto masivo de octavillas en los trenes y a los viajeros (400.000)
-varias acciones de colocación de banderolas espectaculares que colgaban en las estaciones, incluyendo una bandera enorme en la estación central de Berlín;
-producción y distribución de una película contra la privatización;
-funcionamiento de una website popular de la campaña: www.deinebahn.de ("su ferrocarril")
-crecimiento progresivo de la coalición de la campaña a nuevas organizaciones
-el trabajo permanente de los "media " que fue coordinado por un secretariado de la de la campaña

Como la Gran Coalición cuenta con una confortable mayoría de dos tercios en las dos Cámaras del Parlamento alemán, la victoria era solamente posible a través :
a) del trabajo de convencimiento de varias organizaciones sindicales, así como de los organizaciones locales y regionales del SPD, que terminaron uniéndose a la campaña. El corrupto sindicato de trabajadores ferroviarios alemanes se vino abajo debido a la presión de un grupo interno de la oposición, así como por las actuación del competente sindicato ver.di que coordinó la campaña.
Momentos antes de la Conferencia de octubre del SPD la organización socialdemócrata de la Juventud, (Jusos ) y el sindicato alemán más importante el "IGmetall" se unieron a la campaña contra la privatización . Los socialdemócratas, bajo presión del Nuevo Partido de la Izquierda quieren renovar su imagen como fuerza para la justicia social. Por lo tanto, son y eran el punto débil en la coalición neoliberal.
Los delegados del SPD votaron imponiendo condiciones para la privatización que eran inaceptables para los conservadores. Esto condujo a un callejón sin salida político para la privatización.

b) Posibles rupturas en la coalición de cómo privatizar los ferrocarriles.

La Asamblea General de Attac Alemania de este fin de semana ha decidido seguir sosteniendo a campaña para el caso en que la idea de privatización volviera a "renacer".
La victoria ha creado un buen ambiente general en nuestra red, que se ha visto capaz de poner en marcha campañas eficaces, poniendo en común todas las fuerzas de la organización así como los esfuerzos conjuntos de Attac Alemania.

Nuestros compañeros de Attac Alemania nos hacen llegar una buena noticia: a través de una campaña de movilización ciudadana se ha parado la privatización de los ferrocarriles alemanes.

Noticia enviada por Attac Alemania (18 Nov. 2007)