jueves, 29 de noviembre de 2007

Nuevo retroceso en la UE en el tema de los Servicios Públicos

Bruselas rechaza elaborar una legislación específica para la definición de los Servicios Públicos (SSPP) y para protegerlos de las reglas de competencia del mercado interno.

En una rueda de prensa celebrada el pasado 20 de noviembre, El Presidente de la Comisión Europea , Durao Barroso, presentó una nueva Comunicación sobre el Mercado Interior de la UE, en la que se anunciaban las medidas que la Comisión adoptaría para consolidar y reforzar el mercado único y afrontar con éxito los retos del siglo XXI. Según Barroso, este mercado único ha jugado un papel primordial en el suministro efectivo y equitativo de los servicios públicos en la UE, sin aportar, claro está, ningún dato que confirmara esta sorprendente declaración.

En el mismo acto, tras una intervención del Comisario de Mercado Interior, McCreevy, en la que se volvieron a cantar las excelencias de este mercado único y lo ricos que nos ha hecho a todos los europeos (olvidando aclarar en que proporción se ha distribuido esta riqueza), le tocó el turno al Sr. Spidla, Comisario de Asuntos Sociales, quien anunció la adopción por parte de la Comisión de sendas Comunicaciones sobre Servicios de Interés General (SIG) - incluyendo en ella a los Servicios Sociales de Interés General (SSIG, que es como se refiere vergonzantemente la Comisión a los SSPP ) - y sobre “oportunidades, acceso a las mismas y solidaridad” en el marco de la realidad social europea. Ambas serían la base para la renovación de la agenda social para 2008 y reforzarían la pretendida dimensión social del mercado único.

Con respecto a las peticiones formuladas por diversos agentes sociales- entre ellos la Confederación Europea de Sindicatos mediante una campaña de recogida masiva de firmas- sobre la necesidad de que la Comisión adoptara, mediante la correspondiente Directiva, una legislación específica sobre SIG, que permitiera una definición amplia de los mismos a nivel europeo y la correspondiente protección frente a las normas de competencia que rigen en el mercado interior, Spidla ha manifestado que los mandatarios de la UE han acordado resolver esta importante cuestión mediante la inclusión de un nuevo artículo 14 en el Tratado de Reforma y el añadido de un protocolo anexo al mismo, sobre la base de la Comunicación sobre SIG mencionada anteriormente. Estas medidas se consideran suficientes para dotar de un nuevo marco a los SIG y disipar cualquier incertidumbre jurídica, adelantando, eso sí, que se implantará un servicio de información interactivo vía Internet para aclarar posibles dudas.

Esta decisión significa que la Comisión no intentará definir los SIG a nivel europeo (tales como sanidad, educación, o vivienda social) ni las circunstancias bajo las cuales quedarían exentos de la aplicación de las normas de competencia. Serán, en su lugar, los Estados Miembros los que definirán y aplicarán las leyes nacionales correspondientes para la prestación de los SSPP, bajo la condición expresa de que las actividades del sector público que se consideren comerciales (la gran mayoría de los SSPP, según la Comisión) quedarán sujetos a los principios de competencia.

Esta medida, aunque temida, ha causado un profundo disgusto entre los diversos agentes sociales, especialmente sindicatos y movimientos sociales, que propugnaban una legislación específica para mayor seguridad jurídica y protección de servicios tan esenciales para la cohesión social, como se hizo patente durante los debates promovidos por la UE el pasado año, con motivo de la ley general sobre servicios, denominada coloquialmente directiva Bolkestein, en el que estos agentes sociales argumentaron que esta directiva no proveía una clara definición del concepto de “interés general”, clave para poder distinguir entre los distintos tipos de servicios y salvaguardar los que promovieran este interés de las leyes del mercado interno.

Así, el secretario general de la CES, John Monks, manifestaba que la Comisión está utilizando el mencionado protocolo como excusa para no hacer nada, ya que este protocolo no ofrece la suficiente claridad legal para los suministradores de SSPP ni la necesaria protección de los mismos frente a los objetivos de lucro propios de las leyes de mercado y competencia que rigen el mercado interno. Denunciaba Monks que la Comisión hubiera hecho caso omiso de las más de 500.000 firmas recogidas por la CES exigiendo una directiva sobre SSPP, y lamentaba el apoyo prestado en su día por los sindicatos que representa a la constitución del mercado único, puesto que la Comisión no había cumplido el compromiso de reforzar la dimensión social de la UE y había dedicado exclusivamente sus esfuerzos a la liberalización y privatización de todos los servicios.

Otros movimientos sociales, como la Plataforma Social, aunque aceptan el principio general de que sean los estados miembros los que definan las reglas de los SSPP, expresan el temor de que sus competencias en este sentido vengan seriamente limitadas por las leyes de competencia del mercado interno se deba a acudir, en caso de conflicto, al veredicto del Tribunal Europeo de Justicia, de un marcado talante neoliberal.

Este temor se corrobora por las recientes declaraciones de Barroso , en las que considera que la amplia mayoría de servicios de interés general constituyen actividades económicas y deben quedar sujetas a las normas de la competencia, aunque reconozca que las actividades propias de los SIG sean “esenciales para la vida cotidiana de ciudadanos y empresas y reflejen el modelo social europeo “ y que “será responsabilidad de las autoridades públicas el decidir sobre la naturaleza y alcance de los SIG, sean o no económicos, y la sujeción de los mismos a las obligaciones propias de los SSP, tales como el acceso universal” .

Incluso importantes fuerzas políticas del Parlamento Europeo han manifestado su desacuerdo con esta decisión de la CE. Así, el Partido socialista Europeo, PSE, insiste en la necesidad de una legislación especial para los SSPP y considera que el mencionado protocolo podría ser la base para ello, manifestando que seguirá apoyando la campaña actual promovida por la CES. Incluso el Partido Popular Europeo, que ha apoyado plenamente la Comunicación sobre reforzamiento del mercado interno cara al siglo XXI, comparte la necesidad de una legislación específica para los SSPP.

Es de lamentar que las energías desplegadas por la CES en esta campaña, a la cual se adhirió ATTAC, no se emplearan en su día en rechazar la famosa Directiva Bolkestein, que ha insistido en la consabida tendencia de liberalización y privatización de servicios y que ha introducido una gran inseguridad jurídica en la prestación de los SSPP, y que se dejaran seducir de nuevo por los cantos de sirena de la Comisión, que, tal como hizo cuando se aprobó la constitución del mercado interno, prometió ocuparse “posteriormente “ de proteger debidamente los SSIG, faltando, como ya es proverbial, a sus promesas una vez alcanzados los objetivos deseados

Asimismo resulta poco convincente el desagrado y la sorpresa de las principales fuerzas políticas europeas, especialmente el PSE, con esta decisión de la CE tras el apoyo masivo prestado por las mismas a la aprobación de la D. Bolkestein y, en la actualidad, al Tratado de Reforma de la UE, que consagra la aplicación de normas de competencia real y no falseada a la producción, circulación y prestación de bienes y servicios en el mercado único de la UE.

Comisión Estatal de Servicios Públicos de Attac España

lunes, 19 de noviembre de 2007

Attac Alemania lidera la campaña contra la privatización de los ferrocarriles alemanes

Nuestros compañeros de Attac Alemania nos hacen llegar una buena noticia: a través de una campaña de movilización ciudadana se ha parado la privatización de los ferrocarriles alemanes.


Una coalición de los sindicatos ONGs, organizaciones de movimientos sociales y expertos del transporte público, liderados por Attac Alemania, ha parado el proyecto para privatizar los ferrocarriles alemanes Es la primera gran victoria de la sociedad civil contra los proyectos neoliberales de la gran coalición que gobierna Alemania.

Después de la cumbre del G8, Attac Alemania ha concentrado sus fuerzas en la campaña contra la privatización. En tanto que la campaña nacional fue organizada por una gran coalición que incluía entre otros el importante sindicato Union ver.di ( 2,4 millones de afiliados en todo el mundo ) ; así como Amigos de la Tierra y otros muchos organizaciones, la actividad de base fue llevada principalmente por los grupos locales de Attac. La oficina de la campaña estuvo situada en las oficinas de Attac Alemania en Francfort.

Bajo presión de varios días nacionales de la acción, la presión coordinada en miembros del parlamento (en el detalle de los social-demo'cratas y de los conservadores que gobiernan), las contradicciones internas en la coalición grande llegó a ser tan importante, que el proyecto ahora está en un callejón sin salida político. No se asegura, eso la privatización realmente se para, pero se parece probablemente.

El éxito ha sido posible por una combinación de varias actuaciones a gran escala durante un largo período de tiempo , incluyendo:

-protesta masiva mediante el envío de emails a los miembros del parlamento
-acciones creativas del tipo "flash mob " en 80 estaciones;
-presión sobre los parlamentarios más representativos;
-acciones frente a la Conferencia del Partido Socialdemócrata (SPD) ;
-tres campañas de la petición contra la privatización de los ferrocarriles dirigida a los miembros del partido socialdemócrata, a los sindicatos y al conjunto de los ciudadanos; -
-reparto masivo de octavillas en los trenes y a los viajeros (400.000)
-varias acciones de colocación de banderolas espectaculares que colgaban en las estaciones, incluyendo una bandera enorme en la estación central de Berlín;
-producción y distribución de una película contra la privatización;
-funcionamiento de una website popular de la campaña: www.deinebahn.de ("su ferrocarril")
-crecimiento progresivo de la coalición de la campaña a nuevas organizaciones
-el trabajo permanente de los "media " que fue coordinado por un secretariado de la de la campaña

Como la Gran Coalición cuenta con una confortable mayoría de dos tercios en las dos Cámaras del Parlamento alemán, la victoria era solamente posible a través :
a) del trabajo de convencimiento de varias organizaciones sindicales, así como de los organizaciones locales y regionales del SPD, que terminaron uniéndose a la campaña. El corrupto sindicato de trabajadores ferroviarios alemanes se vino abajo debido a la presión de un grupo interno de la oposición, así como por las actuación del competente sindicato ver.di que coordinó la campaña.
Momentos antes de la Conferencia de octubre del SPD la organización socialdemócrata de la Juventud, (Jusos ) y el sindicato alemán más importante el "IGmetall" se unieron a la campaña contra la privatización . Los socialdemócratas, bajo presión del Nuevo Partido de la Izquierda quieren renovar su imagen como fuerza para la justicia social. Por lo tanto, son y eran el punto débil en la coalición neoliberal.
Los delegados del SPD votaron imponiendo condiciones para la privatización que eran inaceptables para los conservadores. Esto condujo a un callejón sin salida político para la privatización.

b) Posibles rupturas en la coalición de cómo privatizar los ferrocarriles.

La Asamblea General de Attac Alemania de este fin de semana ha decidido seguir sosteniendo a campaña para el caso en que la idea de privatización volviera a "renacer".
La victoria ha creado un buen ambiente general en nuestra red, que se ha visto capaz de poner en marcha campañas eficaces, poniendo en común todas las fuerzas de la organización así como los esfuerzos conjuntos de Attac Alemania.

Nuestros compañeros de Attac Alemania nos hacen llegar una buena noticia: a través de una campaña de movilización ciudadana se ha parado la privatización de los ferrocarriles alemanes.

Noticia enviada por Attac Alemania (18 Nov. 2007)

martes, 30 de octubre de 2007

El impacto de la política comercial de la Unión Europea sobre los servicios públicos

Con su comunicación del octubre 2006: “Europa Global: compitiendo en el Mundo”, la Comisión Europea (CE) ha fijado nuevas pautas en sus relaciones comerciales con los demás países, en particular con los países empobrecidos que tienen mayor potencial de crecimiento. La política comercial se considera como un elemento clave para conseguir más empleo y crecimiento en Europa. Lamentando que hasta el momento esta política haya sido “demasiado orientada” a objetivos de desarrollo, la CE quiere desarrollar una “robusta” acción para la defensa de los intereses económicos europeos, favoreciendo la apertura de mercados para sus empresas, en particular para las grandes transnacionales que más activamente operan en el mercado global internacional.

Esta política comercial “agresiva” hacia el exterior debería contribuir a conseguir los objetivos de la estrategia de Lisboa, de ” convertir en 2010 a la Unión Europea (UE), en la economía, basada en el conocimiento más dinámica y competitiva del mundo “, mediante las siguientes acciones :

  • Defender los intereses de las corporaciones aún a costa del desarrollo sostenible, de la protección ambiental, de la cohesión social o de la misma democracia
  • Promover el mutuo reconocimiento de los estándares sociales, laborales y ambientales ya existentes, en lugar buscar su armonización a el nivel más alto en la UE
  • Orientar prioritariamente la legislación y las actuaciones de la UE hacia la mejora de la competetividad de las empresas

Esta estrategia no hace nada más que poner en práctica el principio – confirmado en el Tratado Reformado – de que la UE se funda sobre una “economía de mercado donde la competencia sea libre y no falseada”.

La CE reconoce el fracaso del proceso de negociación multilateral en el marco del la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Aún manteniendo un respeto formal de este marco multilateral, declara su intención de ir mucho más allá, a través de negociaciones directas bilaterales con los países emergentes. El objetivo último es conseguir una apertura total de los mercados de estos países a la penetración de las empresas europeas. Particular interés tiene el sector de servicios, que representa el 77% del Producto Interno Bruto (PIB) y del empleo en la UE. En muchos países empobrecidos sectores de servicios públicos como los servicios financieros, el transporte, los servicios ambientales (distribución y saneamiento de aguas, tratamiento de residuos) están bajo control público, inspirándose su gestión en el principio de que toda la población pueda beneficiarse de ellos con independencia de su poder adquisitivo. La UE quiere presionar a los países más prometedores para que estos servicios se ofrezcan al libre mercado. La comunicación de la CE pone como ejemplo la producción y distribución de la energía: la UE quiere “mejorar el clima empresarial para las inversiones de las compañías europeas y [...] abrir la producción y exportación de recursos energéticos a las empresas de la UE”:lo que se traducirá en más liberalizaciones y privatizaciones. De hecho, la UE quiere ir más allá, y obligar a países ricos en recursos naturales a eliminar cualquier limitación a la explotación de estos recursos, aún si están establecidas por razones de fomento de la economía interna, protección ambiental o gestión sostenible de los mismos. A pesar de la mucha retórica sobre el desarrollo sostenible, Europa quiere seguir abasteciendo su modelo despilfarrador a cualquier coste.

Para conseguir una plena liberalización, la CE reconoce la importancia de las obras publicas, que representan entre el 10 y el 25% del PIB de los países empobrecidos. La mayoría de estos países tienen regulaciones que limitan la participación de empresas extranjeras en las licitaciones publicas. Estas regulaciones sirven no solo para fomentar el desarrollo de las empresas y del empleo local, sino también para garantizar que los servicios públicos sean gestionados según criterios sociales y ayuden la cohesión territorial. Justo por ello estas regulaciones representan un obstáculo para los beneficios de las empresas de la UE, y la CE quiere que se supriman.

Otra forma de garantizar el acceso paritario a los servicios públicos para todas las capas sociales son las diversas formas de subvenciones para los servicios públicos, o de subsidios para los usuarios económicamente más desfavorecidos. Desde una lógica puramente empresarial, estos subsidios son una “competencia desleal”, porque privilegian la gestión publica o las empresas nacionales. Todavía los países poderosos no pueden legislar directamente en los países empobrecidos, pero pueden ejercer presión en los tribunales internacionales para que leyes desfavorables a los intereses de sus empresas sean declaradas “obstáculos innecesarios a la libertad de comercio”, y los países sancionados por la comunidad internacional si no las retiran o modifican. La CE promete que hará un uso más intenso de esta posibilidad en el futuro. Pocos países podrán permitirse el lujo de resistir a este chantaje, y para los más rebeldes existe siempre la amenaza de condicionar la ayuda al desarrollo al cumplimiento de los deseos de los poderosos.

Otro terreno codiciado por la UE y sus empresas son los derechos de propiedad intelectual. Con el pretexto de la lucha contra el fraude, la CE quiere imponer reglas que impongan el respeto integral de la misma. En este caso el objetivo más inmediato es el pingüe mercado farmacéutico y las patentes sobre recursos naturales. La UE quiere socavar las ya limitadas salvaguardias que la OMC permite para obviar las patentes de medicamentos en caso de emergencias sanitarias, y que han sido aplicadas por algunos países (India, Sudáfrica, Tailandia) para importar medicamentos genéricos baratos para combatir pandemias come el SIDA.

¿Qué impacto puede tener una mayor presencia de las empresas transnacionales europeas en los servicios públicos de los países empobrecidos, en ausencia de una eficaz regulación por parte de los poderes públicos? Cualquier estudiante de primer grado de económicas sabe que las empresas privadas basan su gestión en conseguir beneficios a corto plazo, lo que conlleva:

  • Una política de recuperación de los costes: el acceso a los servicios públicos se torna imposible para quienes no puedan pagar las tarifas de mercado
  • Una política de generación de beneficios: inversiones para la mejoría de los servicios se decidirán según criterios meramente económicos y no según necesidades sociales
  • Una política de selección de la clientela: la gama de servicios ofrecidos se limitará a los que más interesan a los usuarios (ahora “clientes”) pudientes, y no se garantizarán los servicios públicos a las capas económicamente más desfavorecidas porqué son menos rentables

No habría nada de intrínsecamente malo en esta lógica si se aplicara solo a la producción de perfumes, trajes de gala o coches de lujo. Muy diferente es la situación cuando las empresas privadas gestionan servicios básicos como la sanidad, el agua, la electricidad o el transporte: sencillamente se quitan a los pobres medios fundamentales de subsistencia.Un buen ejemplo de esta forma de proceder lo tenemos en los famosos Acuerdos de Colaboración Económica (EPAs , en inglés) que la UE está imponiendo a los 76 países más empobrecidos del mundo de Africa, Caribe y Pacífico.

Pero, las desventajas no se limitan a los países empobrecidos. La comunicación de la CE hace hincapié en la necesidad que haya una mayor “coherencia” entre la política exterior de la UE y su política interior. Esto en la práctica significa que se quiere crear un “entorno más favorable a las empresas” también dentro de nuestras propia fronteras, a través de una profundización de los procesos de liberalización y privatización de los servicios públicos en la UE, en la línea trazada por la “Directiva Bolkestein ” sobre servicios en el mercado interior de la UE. Ya sabemos lo que estas políticas liberales conllevan: disminución del gasto público en sanidad, educación, cultura y prestaciones sociales, un empeoramiento de las condiciones de trabajo de los empleados de los servicios públicos (precariedad laboral, despidos masivos, bajos sueldos, horas extra y falta de calificación).

lunes, 4 de junio de 2007

Boletín La oveja negra.

La oveja negra es un boletín electrónico de carácter mensual emitido por la Plataforma para la defensa de los Servicios Públicos de la Comunidad de Madrid. Podéis descargar el nº2, correspondiente al mes de mayo, pinchando AQUÍ

domingo, 27 de mayo de 2007

Boletín Eurotopía

Eurotopia No. 4: los servicios públicos en Europa

La privatización de los servicios públicos sigue avanzando de forma implacable en toda Europa. Este suplemento especial de Eurotopía, un proyecto de colaboración paneuropeo entre revistas progresistas y sindicatos, analiza la expansión del sector privado en el suministro de servicios públicos y recoge una serie de iniciativas sindicales y ciudadanas para mejorar dichos servicios manteniendo su carácter público.
Europa, S.A.
Paolo Andruccioli La privatización de los servicios públicos avanza de forma implacable en toda Europa. Este artículo analiza qué es lo que eso implica para consumidores, trabajadores, ciudadanos y la democracia en general.
Alternativas para la reforma del sector público en Europa
Mathew Little con unas privatizaciones que no consiguen suministrar servicios públicos de calidad, ¿qué alternativas hay al célebre 'no hay alternativa'? Desde las iniciativas sindicales e Noruega y Gran Bretaña a los presupuestos participativos en Italia y España, Mathew Little parte en busca de novedosas reformas en el sector público de toda Europa.
Europa unida en defensa de los servicios públicos Giulio Marcon y Duccio Zola repasan la resistencia a las privatizaciones en Europa, destacando el papel de las iniciativas sindicales paneuropeas y de una creciente alianza entre movimientos sociales y sindicatos.


Descarga AQUÍ el boletín completo.

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lunes, 2 de abril de 2007

Asalto a las bibliotecas. Artículo de Ramón Salaberria.


El canon bibliotecario en España ¡al Libro Guiness!

Ramón Salaberria
Rebelión

Si don Judas Tadeo, patrón de las causas imposibles, no lo remedia, este jueves 29 los diputados españoles aprobarán la Ley de la lectura, del libro y de la cooperación bibliotecaria. Con ello conseguirán un record digno del Libro Guiness: que en un país cuyas bibliotecas públicas prestan 1 libro al año por habitante, se implante un impuesto a los préstamos bibliotecarios. Que en un país donde se conceden 16 millones de euros al año en concepto de ayudas a la creación y edición, se tenga que abonar un canon por los préstamos que realizan sus bibliotecas. Pero nuestros buenos diputados dicen que es mandato de la Santa Madre Europa y que, ante ello, nada se puede hacer. En efecto, es la Comisión Europea, y más en concreto la Dirección General de Mercado Interior, la que se encarga de este asunto bibliotecario, de este asunto de educación ciudadana. (...) VER ARTÍCULO COMPLETO EN Rebelión.org

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lunes, 26 de marzo de 2007

Asalto a las bibliotecas. Pedro López López, ATTAC Madrid


Y ahora...¡a por la Biblioteca!Al grito de ¡abajo la ciudadanía, viva el consumo!, ahora han puesto la vista en las bibliotecasEl programa neoliberal, cual eficaz apisonadora, continúa su programa de destrucción de todo lo público, con el afán de que los derechos que protegen los servicios públicos (acceso a la educación, a la sanidad, a la cultura, a la información) desaparezcan y así convertir a la sociedad en ese hipermercado con el que sueñan los mercaderes. Al grito de ¡abajo la ciudadanía, viva el consumo!, ahora han puesto la vista en las bibliotecas. De momento, hay que transponer ¡urgentemente! La directiva 92/100, que habla de derechos de préstamo y alquiler (la biblioteca dentro de poco, no prestará, sino que alquilará, como se puede ir adivinando). ¿Cómo se va a hacer esto? A través de la Ley del Libro, la Lectura y las Bibliotecas, que bien podría llamarse Ley de la Gestión de los Derechos de Autor, ya que es una auténtica camisa a la medida de los intereses de las entidades que dicen defender los derechos de autor. No parece que hayan convencido a todos. Por eso, autores de la talla de José Luis Sampedro, Belén Gopegui, José Antonio Millán, Carlo Frabetti, Andrés Aberasturi, Gustavo Martín Garzo, Rosa Regás, Lolo Rico, Enrique Miret Magdalena, Emilio Lledó, Miguel Delibes, Andrés Trapiello, Maruja Torres, Darío Fo, Luis Landero, Moncho Alpuente, Santiago Alba, Luis García Montero... y un largo etcétera que no es cuestión de reproducir para no cansar al lector, además de una larga nómina de profesores universitarios, se manifestaron en contra de este canon hace un par de años y lo siguen haciendo ahora cuando parece que se va a consumar esta tropelía dejando el modelo atado y bien atado en la susodicha ley.¿Y por qué hay que transponer urgentemente la directiva? Pues porque así lo dictamina el Tribunal Europeo de Justicia. Justicia... neoliberal, habría que añadir, porque si no, se puede hacer uno un lío. Igual que existe una lejana relación entre música y música militar, también entre los términos "justicia" y "neoliberal" descubre uno un abismo lógico con un problema más difícil de resolver que el maldito cubo de Rubik.Total, y para ir al grano, de lo que se trata es de disparar a la línea de flotación de un servicio público como es la biblioteca. ¿Y cómo hacerlo? Muy fácil: gravando la actividad principal de una institución cuya misión es precisamente el préstamo de libros y otros materiales. Préstamo sin ningún ánimo de lucro, ya que el servicio es gratuito. Pues bien, e n una vuelta de tuerca más en la lógica mercantilista que nos anega, ahora las entidades de gestión de derechos de autor, que representan fielmente los intereses de los grandes poderes editoriales, quieren cobrarnos por tomar prestado un libro de la biblioteca. En concepto de derechos de autor, se nos dice. Si no fuera tan serio el asunto, sería para una buena carcajada, porque el argumento no tiene ni la categoría de coartada. Se trata de una burda mentira que no sirve ni para tapar las vergüenzas de los intereses obscenos que persigue la operación. En realidad, el paisaje de fondo es la creación de un mercado que no existía. La inmensísima mayoría de los autores no van a percibir un euro de lo que van a recaudar estas entidades, y además las bibliotecas los promociona sin cobrarles por ello. Pero, bueno, no hay que preocuparse, según el Ministerio de Cultura, que nos tranquiliza con el argumento de que "no paga el usuario". ¡Caramba!, ¿y quién paga?, ¿o es que el Ministerio tiene fondos reservados que no salen de los impuestos ciudadanos?Por otro lado, el problema de la recaudación del nuevo impuesto (y en esto, han sido originales, hay que reconocerlo, porque los derechos de autor están contemplados en el precio del libro, pero creativamente ahora se grava el préstamo) se resuelve fácilmente: ¡no se va a poner el Ministerio a contar los préstamos que realizan las bibliotecas! Qué va, qué va, para esa están las sociedades de gestión, que se ofrecen desinteresadamente a hacerlo! No sé por qué extraña asociación de ideas, se me viene a las mientes el simpático caso del zorro y el gallinero.Y ahora viene, la traca final: la exposición de motivos del anteproyecto de Ley de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas declara "como uno de sus principales objetivos el de reconocer e impulsar la lectura".
¡Que me aspen si lo entiendo!

Pedro López López, Attac Madrid

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Asalto a las bibliotecas. Artículo de José Luis Sampedro.

Reproducimos el artículo enviado por José Luis Sampedro en contra del préstamo de pago en bibliotecas.

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus “clientes” éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir –eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada.En la vida corriente el que paga una suma es porque:a) obtiene algo a cambiob) es objeto de una sanción.Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro vendido? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil.Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro

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Asalto a las bibliotecas. Artículo de José María Pérez Zúñiga en el diario Ideal de Granada.

Contra el canon

Las bibliotecas son las residencias de la cultura, y pedir un canon por el préstamo de un libro es como cobrar una entrada, ofrecer a tu invitado una charla amable para exigir que te la compre después, convertir a los autores en ladrones de la palabra y a los lectores en cómplices de un delito de apropiación indebida, pues el lenguaje y la inteligencia no son de nadie, aunque algunas Administraciones pretendan convencernos de lo contrario. Lógicamente el autor y el editor deben cobrar por su trabajo, pero cuando un libro llega a una biblioteca ha saltado una barrera, del mismo modo que pasados 70 años desde su muerte los derechos sobre la propiedad intelectual de un autor pasan a ser de la humanidad, al fin y al cabo la fuente de la que el primero bebió y que le permitió escribir una obra que se unirá a la larga senda del conocimiento humano, en la que los escritores ostentamos un muy modesto papel. La Biblioteca de Andalucía, sin ir más lejos, es una suerte de templo donde se encuentran lectores y escritores, donde coinciden presentaciones de libros y lecturas solitarias, el enfermo de literatura y el visionario, muchos padres con sus hijos para que éstos puedan también aprehender el mundo a través del papel. Sin embargo, en la ‘Ley de la lectura, del libro y de las bibliotecas’, ley elaborada a instancias de una directiva europea y que ya está en el Parlamento, se va a incluir el préstamo de pago; concretamente, las bibliotecas tendrán que abonar 20 céntimos por libro prestado, en lo que es una aplicación demasiado rigurosa de la normativa existente sobre propiedad intelectual, cuando no un caso flagrante de doble imposición, paradójicamente en este caso por parte de unos particulares -editor y autor-, aunque auspiciada por el Estado. Pues la realidad es que ese libro se ha tenido que pagar previamente para que llegue a una biblioteca, con lo que ya están cobrando sus derechos tanto la editorial como el autor. Y no nos vale tampoco el argumento de que va a ser el Estado quien se haga cargo de pagar ese canon -si es así finalmente-, pues a nadie se le escapa que ninguna Administración presta un servicio público que no sea sufragado de un modo u otro con los tributos de los ciudadanos. Por otra parte, un escritor a lo que aspira es a que le lean, y en este sentido somos los escritores los que estamos en deuda con las bibliotecas y sus funcionarios. Tanto quejarnos del descenso del nivel cultural en nuestra sociedad, de las dificultades de las políticas de fomento de la lectura, y ahora vamos a introducir una traba más, guiados únicamente por esa ley universal del lucro exagerado. Soy miembro de CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) y publico en una editorial que forma parte de un gran grupo comercial, los dos grandes beneficiados -entidades gestoras y editoriales- de esta medida ‘comercial’. Pero me niego -como muchos otros escritores- a que en mi nombre se materialice esta nueva expresión del mercantilismo inane de la cultura. Ésta no se encuentra en el bolsillo de nadie, sino en nuestro corazón y en nuestras cabezas.

¡No al préstamo de pago en las bibliotecas!

Más artículos e información en http://www.noalprestamodepago.org/

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Por los Servicios Públicos

Los servicios públicos se establecieron para satisfacer las necesidades de las personas, no para el comercio y el beneficio económico, y no pueden regirse por criterios de rentabilidad, sino de interés social. De acceso universal, mantenidos por una fiscalidad solidaria, representan uno de los derechos sociales más significativos alcanzados por la ciudadania a lo largo de la historia y son indispensables para luchar contra las desigualdades sociales y territoriales.
La provisión de los servicios públicos se desarrolla en base a las necesidades sociales del ciudadano y no en su capacidad de pago, según las leyes del mercado. Por su propia naturaleza de bien público, no deben ser liberalizados ni privatizados. DESCARGAR DOCUMENTO COMPLETO

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